El henequén, conocido como “oro verde”, ha sido uno de los elementos más representativos de la identidad yucateca. Su historia se entrelaza con la economía, la cultura y la vida cotidiana del estado desde hace más de un siglo, y aunque su época de esplendor industrial quedó atrás, las artesanías elaboradas con esta fibra siguen siendo un símbolo vivo de tradición y creatividad.
El cultivo del henequén comenzó a tomar fuerza en Yucatán a mediados del siglo XIX, cuando se descubrió que sus hojas largas y resistentes contenían fibras ideales para producir sogas, cuerdas y sacos de uso agrícola e industrial. Durante el auge henequenero, Yucatán llegó a ser uno de los principales productores mundiales de fibras duras, lo que impulsó la economía, la construcción de haciendas y el desarrollo de maquinaria especializada para su desfibración.
Con la llegada de las fibras sintéticas, la industria cayó, pero las comunidades y artesanos encontraron en el henequén un nuevo camino: el rescate artístico y manual. Así surgieron talleres dedicados a transformar esta fibra en objetos utilitarios y decorativos que hoy definen parte del patrimonio cultural del estado.
Las técnicas artesanales con henequén combinan conocimientos ancestrales con innovaciones modernas. Una de las principales es el hilado, donde la fibra desfibrada se limpia, se suaviza y se tuerce para formar hilos resistentes que sirven como base para distintas piezas. Otra técnica destacada es el tejido, que puede realizarse en telar de cintura, telar de pedal o con técnicas manuales, dependiendo del tipo de artesanía.
El trenzado es también fundamental, especialmente para sombreros, bolsos, tapetes y cinturones. Requiere habilidad para unir tiras de fibra de manera uniforme, logrando texturas firmes pero flexibles. Para piezas decorativas, se usan técnicas de anudado, enrollado o entorchado, que permiten crear diseños más finos y detallados.
Además del aspecto técnico, las artesanías de henequén destacan por su estética natural. La fibra conserva tonos crudos, beige y dorados, aunque también puede teñirse con colorantes vegetales o industriales para obtener piezas más contemporáneas. Los acabados suelen realizarse con nudos tradicionales y remates compactos que aseguran la durabilidad del producto.
Entre las artesanías más representativas se encuentran los bolsos, carteras, hamacas, sombreros, tapetes, porta macetas, sandalias y piezas decorativas como cestas, caminos de mesa y figuras tejidas. Muchos talleres han adoptado un enfoque sustentable, aprovechando al máximo la planta y promoviendo prácticas que mantienen viva la tradición sin dañar el entorno.
Hoy, las artesanías de henequén son parte del atractivo cultural de Yucatán. Se venden en mercados, galerías, ferias artesanales y en algunas antiguas haciendas restauradas que conservan la historia del cultivo. Más que simples objetos, representan la mezcla entre herencia maya, ingenio yucateco y adaptación a los tiempos modernos.